viernes, 3 de marzo de 2017

Cajón de sastre: un puñado de libros nuevos y ronda de reseñas...

Rincones de casa en los que me encanta pasar las horas

Escribo esto sentada frente a la mesa de la cocina; puede que algún día me atreva a hacerlo desde el fregadero, homenajeando a Cassandra Mortmain, pero por el momento me mantengo en lo convencional. Hace mucho que no escribo en el rinconcito (casi dos meses) y huelga decir que lo he echado muchísimo de menos. Decidme ¿cómo estáis llevando estos primeros meses del año? Espero que de maravilla. A algunos de vosotros os sigo la pista por Instagram (Winifred ¡qué alegría encontrarte el otro día!), pero nada como venir a charlar por aquí con más tranquilidad.

A modo de resumen de mis meses de enero y febrero, he venido cargada con una especie de cajón de sastre: últimos libros comprados y varias mini-reseñas. Así que si os place, ¡empecemos!


Algunos libros nuevos...

Como veis en la pila de la fotografía, entre mis últimas compras se colaron dos nuevos LondonMartin Edennovela que leí en 2014 en una vieja edición francesa y, ahora al fin tengo en castellano (ya sabéis que la atesoro como una de mis novelas favoritas) y El lobo de mar, en una edición de bolsillo que tiene un irresistible marinero tatuado en su portada. 
Acabo de empezar a leerla y por el momento Lobo Larsen, uno de sus protagonistas, me tiene cautivada. "Usted camina con las piernas de un muerto. Nunca ha tenido piernas propias. No sería capaz de caminar solo ni una jornada y conseguir la carne necesaria para llenarse la tripa tres veces". Esta es una de las primeras frases que dedica a Humphrey Van Weyden, el joven intelectual que va a convertirse en su compañero de infortunios y aventuras. La travesía, promete.

También compré otro título de una de mis autoras más queridas, Willa Cather. En este caso Sapphira y la joven esclava, que podéis leer en castellano en esta edición de Impedimenta. 
Esta fue la última de sus novelas, publicada en 1940; narra la historia de una familia esclavista del viejo Sur, en los albores de la guerra de Secesión.
Si todavía no os habéis acercado a la obra de Willa, os invito a hacerlo cuanto antes. Aquí os dejo con las reseñas que le he dedicado hasta el momento para que os hagáis una idea de lo que podéis encontrar en sus novelas:
PionerosSombras bajo la rocaLa casa del profesor.


Apenas siete euros cada ejemplar. Lo que daría para que la
edición de bolsillo tuviese la misma importancia en España.
Otros dos viejos conocidos llegaron hasta mis estanterías en sendas ediciones de bolsillo, Jane Austen y Henry David Thoreau. El volumen dedicado a Jane recoge las cartas que esta envío a lo largo de su vida a sus sobrinas Fanny, Caroline y Anna. El volumen de Thoreau recoge por su parte las cartas que este intercambió con a su amigo Harrison Blake entre 1848 y 1861; todo un manifiesto de su ideología y visión del mundo. Podéis encontrarlas en castellano con el título Cartas a un buscador de si mismo (Errata Naturae). 

En la cesta libresca de estos dos meses también se colaron varios autores con los que voy a estrenarme. En el caso de Laura Ingalls Wilder  tendría que añadir "con los que por fin voy a estrenarme". Todavía no puedo creer que haya pospuesto tanto la lectura de la saga de la Casa de la Pradera. Vi (y disfruté) la serie cuando era niña, pero no se porqué, pasé por alto los libros. En fin,  como bien dicen, nunca es tarde y presiento que voy a pasar ratos muy agradables con estas novelas, de momento las tres primeras: Little House on the Prairie, Farmer Boy y Little House on the Big Woods.
Estos son los ejemplares de ocasión que estoy
reuniendo; ediciones de Puffin Books.

Jim Fergus es otra nueva apuesta en lo que a literatura "de la frontera" se refiere. Su novela Mil mujeres blancas me tentó desde las primeras líneas de su sinopsis. Voy a traducirosla para haceros partícipes de la causa de mi entusiasmo: "En 1874, el presidente americano Ulysses S. Grant acepta, con el máximo secretísimo, una proposición hecha por el jefe indio Little Wolf. A saber, intercambiar mil mujeres blancas por una cantidad considerable de caballos y bisontes para así favorecer la integración del pueblo indio. Sellado el pacto, algunas mujeres se presentan voluntarias, pero en su gran mayoría las elegidas provienen de centros penitenciarios y asilos de todo el país. Una de ellas, Mary Dodd, será la encargada de narrar su historia."


Evidentemente estamos ante un libro de ficción; si bien es cierto que la proposición si fue formulada  durante la conferencia de paz en Fort Laramie de 1851, las mujeres nunca fueron enviadas. Ya os contaré que tal resulta la lectura.

Y cerrando la pila, los últimos libros que me traje a casa "A House Full of Daughters", un libro de memorias escrito por Juliet Nicolson, nieta de Vita Sackville-West y Los verdes años de A.J Cronin. Este último lo compré un sábado al volver de correr por el parque. Cuál no fue mi sorpresa cuando en el camino de vuelta a casa me salió al paso un mercadillo de libros de segunda mano. Ni que decir tiene que empleé tres de los cinco euros que llevaba en el bolsillo en llevarme un ejemplar. Cronin fue el elegido. Me temo que muchos otros se vendrán conmigo en mañanas de sábado.

Y ahora, algunos libros leídos...


Extraña mezcla de ediciones de bolsillo y segunda mano.
Sarnia de G.B Edwards, fue mi primera lectura de este año. Autobiografía ficticia, confesión íntima, Sarnia o "El libro de Ebenezer le Page" (título original) es ante todo una crónica detallada de la vida cotidiana en la isla de Guernsey, durante gran parte del siglo XX. Ebenezer, anciano de ochenta años, jamás ha salido de su isla excepto para jugar un épico partido de fútbol en la vecina Jersey (el enemigo secular). Ha sido testigo de dos guerras mundiales, de la Ocupación alemana, y ha visto vivir y morir a la mayor parte de sus familiares y conocidos. Para no olvidarlos, para recordar y atesorar cada episodio, decide entonces pertrecharse de varios cuadernos escolares y escribir su historia.
El resultado dista mucho de ser un relato dulcificado por la nostalgia; la vida en la isla es dura, las rencillas familiares feroces y pese a todo, ¡cuánto cariño por las raíces desprende cada una de sus páginas!. Ebenezer, misógino, cascarrabias, reaccionario y taciturno, es uno de esos personajes que uno termina apreciando casi a su pesar. Le conocemos siendo un niño y cerramos la última página con un último adiós desgarrador "¡No quiero morir! Quiero vivir para siempre, simplemente para ver los barcos pasar por las bahías y puertos de mi isla". Podríamos contar con los dedos de una mano las cosas que atesora o que son importantes para él:  Jim, su amigo del alma, Tabitha su hermana, Liza Queripel, el que podría considerarse el único amor de su vida y por encima de todo Guernsey, su tierra; isla batida por los vientos,  y la fuerza de las olas, orgullosa de sus raíces normandas e inglesas.
Ebenezer dice "La vida en esta tierra no es gran cosa. A un día feliz, y a los sueños de felicidad para el futuro, les sigue el triste despertar a la realidad. Suma algunos placeres, olvidados tan pronto como se consuman, y por lo demás, continuar día tras día, como un burro atado a un arado." Sarnia, pese a todo, no es un libro triste, pero si realista y sincero. Está lleno de sinsabores, de pequeñas y grandes tragedias; de recuerdos felices y de preciosas relaciones humanas. 
Si habéis leído y disfrutado de "Qué verde era mi valle" (aquí podéis leer mi reseña), "Lark Rise to Candleford" o "Sidra con Rosie" estoy segura de que disfrutaréis con "El libro de Ebenezer le Page".
Este libro tenía que formar parte de mi Century of Books, así pues, el año 1981 es suyo.

Adelanto de la próxima edición de
Impedimenta
Un día en la vida de una mujer sonriente, por su parte, ha sido mi primer encuentro con Margaret Drabble y, que puedo deciros; esta recopilación de relatos (escritos entre 1960 y 2000) es una auténtica maravilla.  Cada uno de ellos indaga y deja al descubierto las emociones y pensamientos más íntimos de una mujer en un instante clave de sus vida. Capturas de instantes cotidianos, en apariencia banales, pero en realidad trascendentes. Relatos que lidian con el deseo, los remordimientos, la hipocresía, la enfermedad o el éxito. Historias que dicen mucho sobre las bendiciones y en especial las dificultades de ser mujer.  
Yo tuve que ir leyéndolos despacio, espaciándolos durante varios días, porque en ocasiones la intensidad de lo narrado era tan grande que no salía indemne de la lectura (jamás olvidaré el relato titulado "La guerra como regalo", ni el reencuentro de los dos amantes en el café de la esquina, ni la alegría de la viuda que se reencuentra al fin con la soledad.)
Desde luego esta no será la última vez que lea a Margaret Drabble. Me ha cautivado la facilidad con la que crea personajes y atmósferas en apenas dos trazos; con la fineza y la profundidad con la que estudia el alma femenina. Bravísima.

Por el contrario, Nine Coaches Waiting de Mary Stewart fue la gran decepción de este comienzo de año. Mary Stewart es una autora muy querida entre muchas blogueras británicas, que me encanta seguir, y "Nine Coaches Waiting" uno de los títulos más  elogiados. Pensaba que iba a disfrutar mucho con esa promesa de romance, misterio y entretenimiento, pero nada mas lejos de la realidad. 
Linda Martin, joven protagonista de la historia, acaba de conseguir un empleo como institutriz del pequeño heredero Philippe de Valmy. Al llegar a la fastuosa propiedad que la familia tiene en los Alpes franceses, Linda queda cautivada por el entorno y también por el carácter afable del pequeño Philippe. Sin embargo, con el paso de los días, el ambiente apacible se enrarece y los familiares que rodean a Philippe empiezan a actuar de forma extraña y amenazadora... Joven institutriz, ambiente sombrío, rico y apuesto heredero...ya veis que los ingredientes recuerdan a un libro muy querido al que no quiero nombrar en esta reseña (no merece ser mancillado). No quiero desvelaros nada importante (por si alguien se aventura a leerlo), pero el misterio queda desvelado casi desde las primeras páginas y la historia de amor no se mantiene por ninguna parte. Me llevé esta novela a Annecy, para leerla mientras estaba cerca de los Alpes y os prometo que lo único que me animó a seguir con la lectura fueron las descripciones y la atmósfera que Mary Stewart crea en la novela. Estuvo muy lejos de ser suficiente. Quizá repita algún día con Mary, pero sinceramente, dudo que pronto.

Otro libro a atesorar en mis estanterías
Dejo en el tintero las reseñas de los dos últimos libros de la lista, Main Street de Sinclair Lewis y La casa en Mango Street de Sandra Cisneros. Fueron lecturas demasiado enriquecedoras y necesito dedicarles un poco más de tiempo y espacio. 
El año pasado tardé un poquito más en dar con mi primer coup de coeur, pero este 2017 se estrenó con fuerza gracias a Sandra Cisneros. Si encontráis "La casa en Mango Street" en una librería de segunda mano (o podéis adquirirlo en internet) no lo dejéis escapar. En especial todos aquellos que os enamorasteis de Francie Nolan, la protagonista de "Un árbol crece en Brooklyn". Creo que la historia de Esperanza Cordero, otra joven que busca su camino en un contexto difícil, resonará con fuerza en vuestro interior y tardareis mucho en olvidarla.

Por hoy, nada más. Solo desearos (como siempre) muy felices lecturas y un estupendo fin de semana.

jueves, 5 de enero de 2017

Lecturas 2016

Los elegidos del 2016 (los títulos aparecen al final de la entrada)
¡Feliz año nuevo a todos!

Por fin puedo pasarme por el rinconcito y estreno el año deseándoos todo lo mejor para este 2017. Como marca la tradición es el momento de echar la vista atrás para hacer balance de lo leído en estos últimos doce meses. Empecemos pues por las cifras; he leído un total de 60 libros, exactamente la misma cifra que en 2015 (aquí podéis echarle un vistazo a todos los títulos). De nuevo las escritoras se han impuesto a sus homólogos masculinos (43/60) y el siglo XX vuelve a imponerse como el periodo de publicación de la mayoría de mis lecturas (voy a tener que hacer un recuento de mi Century of Books para ver como avanza la cosa). En cuento a las decepciones, de nuevo puedo contarlas con los dedos de una mano, 4 (a mi ya no me dan gato por liebre jeje). Lo que si he comprobado este año es que he apostado menos por descubrir nuevos autores (véase autores desconocidos de mis estanterías y no noveles) y me he refugiado en viejos conocidos a los que quería seguir la pista. He repetido con Willa Cather, Daphne du Maurier, Elizabeth Taylor, D.E Stevenson, Dorothy Whipple, Edith Wharton, Jack London, Barbara Pym, Wallace Stegner, Guy de Maupassant, Elizabeth Gaskell y Eowyn Ivey. Como esperaba, ninguno de ellos me ha decepcionado y volveré muy pronto a echar mano de sus novelas. 

Este año he viajado lejos; a Islandia, Rusia y Alaska, a los bosques de Bohemia, y a los acantilados de Cornualles. He navegado con piratas y andado entre soldados confederados. Me he enamorado de personajes que ya siento como míos: el príncipe Andrei Bolkonsky, Melania Hamilton, Mrs Palfrey, Tom Outland, los tíos Earl y Ruth Boatwright, Lucy Snowe, Shirley Keeldar, Charity Taddler...

He descubierto la fineza de la escritura y de los retratos psicológicos de Kazuo Ishiguro y de Philip Larkin. Y también el dolor de leer a Sylvia Plath y a Dorothy Allison (de la que estoy deseando leer su segunda novela "Cavedweller"). 

He vivido horas de angustia y también de alegría en los territorios más inhóspitos.
- "La campana de Islandia" de Halldor Laxness
- "To the bright edge of the World" de Eowyn Ivey
- "La belle de Joza" de Kveta Legátová
- "L'amour dans l'âme" de Daphne du Maurier

Y he vuelto a perderme entre historias del Oeste americano. Historias que lejos
de los manidos clichés tienen mucho que ofrecer.

- "El árbol del ahorcado" de Dorothy M. Johnson
- "Tristeza de la tierra" de Éric Vuillard
- "El viento" de Dorothy Scarborough
- "The Big Rock Candy Mountain" de Wallace Stegner
No podían faltar un buen puñadito de esas novelas "amables" que siempre tengo
bien a mano. El estreno con Angela Thirkell no fue todo lo bueno que esperaba, pero
algo me dice que "High Rising" va a reconciliarme con ella.

- "Listening Valley" de D.E Stevenson
- "Less than Angels" de Barbara Pym
- "A little Love Song" de Michelle Magorian
- "Wild Strawberries" de Angela Thirkell

Y en la otra cara de la moneda he lidiado con historias terribles, pero necesarias.
La depresión, la soledad y la dependencia de la vejez, la miseria, el abuso infantil...
en algunos momentos incluso pensé en cerrar esos libros, pero me alegro tanto de haber llegado hasta
la última página. He aprendido mucho sobre el dolor, el perdón y las luchas necesarias.

-"La campana de cristal" de Sylvia Plath
- "Mrs Palfrey at the Claremont" de Elizabeth Taylor
- "El pueblo del abismo" de Jack London
- "Bastarda de California" de Dorothy Allison

En el apartado de la no ficción, me ha encantado leer buenísimas biografías de Charlotte Brontë,
Edith Wharton, Cervantes y (aunque novelada) de R.L Stevenson. El mejor ensayo histórico fue
sin duda el de Ruymbeke y en cuanto a la divulgación, Alexandra Harris vuelve a convertirse en
una referencia indiscutible. 
Me hubiese encantado poder hablaros con mayor detenimiento de todas estas lecturas, pero la falta de tiempo ha sido unas constante este año. Ojalá 2017 pueda ser mucho más prolífico en este sentido. Ahora, para poner el broche de oro a 2016, solo me queda enseñaros las que han sido mis mejores lecturas del año. Como veréis Charlotte Brontë es la gran protagonista, y no me sorprende.  

"Shirley" de Charlotte Brontë, "La bucaneras" de Edith Wharton, "Villette" de Charlotte Brontë,
"Charlotte Brontë" de Winifred Gérin, "London Pride" de Beryl Kingston, "Diario de una escritora"
de Virginia Woolf, "Village School" de Miss Read.
Shirley era la única de las novelas de Charlotte que me faltaba por leer y sin duda se corona como mi mayor satisfacción lectora de este año. He encontrado en ella ecos de "Middlemarch", de "Mary Barton" y "Norte y sur". Personajes llenos de vida que hacen palpitar cada página de la novela. La belleza y dureza de los páramos de Yorkshire descritos en cada estación, y la valentía de Shirley, de su discurso en defensa de la mujer, sus libertades y derechos...¡Brava Charlotte! ¡Qué pequeña eras de estatura y grande de espíritu!
Se que no podré recuperar todas las reseñas no publicadas del año anterior, pero estas seis (podéis leer la reseña de "Las bucaneras" aquí), tendrán su merecida presencia en el blog. 

Por hoy, nada más. Solo mandaros un fuerte abrazo y de nuevo desearos a todos un muy feliz 2017. Que este venga cargado de buenos momentos y, por supuesto, de buenas historias. 

PD. Me veo obligada a incluir aquí un último coup de coeur que leí a finales de diciembre, "Miss Charity" de Marie-Aude Murail. He adorado cada una de las páginas de este libro ilustrado que homenajea a Beatrix Potter y a todas las escritoras y artistas del siglo XIX que se abrieron camino en un mundo de hombres. ¡Traducción al castellano solicitada con urgencia!

jueves, 8 de diciembre de 2016

Otoño en Escocia y algunos libros



Señor. Octubre y noviembre han volado del calendario y apenas he tenido tiempo de nada. ¿Tenéis una mudanza en perspectiva? Si la respuesta es si, entonces ¡ánimo! Cuando parece que el caos no terminará nunca, de repente está todo otra vez en su sitio y te sientes de nuevo en casa.

Me hubiese gustado publicar esta entrada mucho antes pero bueno, aquí os dejo por fin algunas notas y fotografías de la escapada que hice a Escocia a finales de octubre (al paso que voy ya os hablaré de Islandia en 2017). Si ya conocéis Edimburgo, espero que este paseo os traiga buenos recuerdos y si todavía tenéis la visita pendiente, no la pospongáis demasiado. Edimburgo es una ciudad fascinante que estoy segura no os dejará indiferentes.

En esta ocasión Jean y yo apenas tuvimos tiempo de pasear y de disfrutar de la ciudad. Llegamos un jueves por la tarde y nos fuimos al día siguiente, así que ya veis, fue más un: "Hey! Nos vemos pronto que ahora tengo prisa", que una verdadera visita. Pero bueno tuvimos tiempo de pasear por la Old Town al atardecer y de visitar el cementerio de Greyfriars; de cenar en un pub de Grassmarket y  de extasiarnos con las vistas en la habitación del hotel, mantita en mano. Todo muy apropiado para una noche otoñal escocesa. 
No se si os ocurrirá a alguno de vosotros, pero tengo que confesaros algo: a mi Edimburgo me fascina y atemoriza a partes iguales. Podéis echarle la culpa a R.L Stevenson, a Burke y a Hare, a Deacon Brodie o, sobre todo, a mi amiga Stephanie (compañera de aventuras en mi primer viaje a Escocia) y a su retahíla de historias de fantasmas escoceses. A la luz del día, todo va sobre ruedas; Edimburgo me maravilla con su sobria elegancia, con sus jardines, y las siluetas de sus castillos a cada extremo de la Royal Mile. Pero al caer la noche, cuando la niebla remonta desde el estuario del Forth y cubre la ciudad, entonces todo cambia. Vienen a mi mente historias de aparecidos que acechan en la oscuridad de los close de la Royal Mile; de asuntos turbios que involucran a ladrones de cadáveres y a otros hombres de ciencia... Es entonces cuando os prometo que no me viene nada mal una pintilla de Strongbow o de Guinness para reforzar el espíritu y aligerarme un poco el ánimo.  Que le vamos a hacer,  son los gajes del oficio de un alma impresionable y romántica.

Como veréis en las fotografías el otoño le sienta bien a Escocia. Bien, es cierto que está majestuosa en cualquier estación, pero hay algo en la atmósfera otoñal que conecta a la perfección con estas tierras.


Cuando llegué a la habitación del hotel y vi esta imagen, me planteé no salir de la terraza hasta el día siguiente.




La catedral St.Giles y el Market Cross de la Royal Mile
Callejeando por Victoria Street (no os olvidéis de entrar en esta tienda Museum Context para conseguir los mejores souvenirs de Escocia) y los close que bordean la Royal Mile.


Bellas lápidas del cementerio de Greyfriars Kirk

Siluetas de la Old Town al anochecer (ahí es cuando empezaba a hacerme falta un
lingotazo de whisky :D)
A la mañana siguiente nos despertamos temprano para disfrutar de un paseo por "The Meadows"

Y por supuesto no podía despedirme de Edimburgo sin visitar alguna de sus librerías. En The Old Town Bookshop eché un vistazo rápido y vi que estaban muy bien surtidos en material sobre la historia escocesa (aficionados, este es vuestro sitio). Pero mi objetivo principal era Armchair Books, una librería de segunda mano que es una auténtico paraíso para los que gustamos de los libros con historia a sus espaldas. La visita prometía y no defraudó en absoluto. Hubiese pasado horas con la cabeza metida entre las estanterías que cubren hasta el último rincón de la tienda. El espacio es exiguo pero ¡vaya colección tienen tras esa puerta verde! Ficción, ensayo, libros ilustrados...tenéis material para todos los gustos y sobre todo ediciones antiguas (como las de Methuen&Co) que harán las delicias de los buscadores de "novelas olvidadas".  

Una vez en posesión de algunos libros, recogimos las maletas en el hotel y nos fuimos a la estación de Waverley para coger el tren hacia Aberdeen. Dos horas y media más tarde Emmanuel y Marion nos recogían para llevarnos a su casita de Tollohill Crescent. Apenas teníamos un día completo antes de viajar a Islandia (de ahí la escala en Aberdeen, para poder despegar los cuatro juntos en un avión de playmobil que ya os enseñaré), pero pudimos dar un buen paseo por Aberdeen y hacer una pequeña escapada a Stonehaven y al Castillo de Dunnottar.

Vista de Stonehaven; el sticky toffee pudding que me comí en The ship Inn; no podía faltar el cuadro dedicado
a Robert Burns en el museo de historia de Stonehaven y finalmente una vista del castillo de Dunnottar antes de
que empezase a llover con ganas.

Poco os puedo contar de Aberdeen, porque apenas pasé una mañana visitándola; pero os puedo asegurar que hace honor a su nombre, la ciudad de granito. Todos sus edificios están construidos con esta piedra y el ambiente general es inconfundiblemente gris.  Aberdeen es una ciudad volcada al mar del Norte, a la pesca y, sobre todo, al petróleo. Emmanuel que trabaja para una compañía petrolífera nos hizo una visita guiada por el Museo Marítimo de la ciudad (gran parte de él está consagrado a la vida en las plataformas) y así pudimos darnos una idea de lo mucho que el oro negro significó y, aún hoy en plena crisis, significa para la ciudad. 

Stonehaven por su parte, es un entrañable pueblecito costero cuya visita disfruté muchísimo. De color gris y carácter robusto, sus casas parecen bien dispuestas para enfrentar las tempestades del Mar del Norte. Tempestades de las que ha sido testigo, a lo largo de muchos siglos, el Castillo de Dunnottar. Su silueta recortada frente al mar es todo lo que uno puede desear de un castillo escocés. Es una lástima que esté en ruinas (me acordé muchísimo de nuestra visita años atrás al castillo de Urquhart), pero darse un paseo por sus torreones merece totalmente la pena. 
Si pasáis algún día por Stonehaven os recomiendo la comida del albergue "The Ship Inn". Su ambiente marinero y sus productos locales os dejarán un muy buen recuerdo de la cocina escocesa (no todo es haggis por esos parajes, gracias a Dios).

Antes de despedirme, os enseño (respetando la tradición) los libros que me traje en la maleta. Como ya os dije por Instagram, los compré todos en Armchair Books y si no llega a ser  porque me iba a Islandia...yo no se la de libros que me hubiese traído de allí. Las ediciones antiguas que puedes encontrar en los altillos de cada estantería son tesoros (eso si, cuidado cuando uséis la escalera de mano; que alguien os la sujete bien mientras andáis por las alturas, porque yo casi me descalabro cuando fui a buscar "Anna of the Five Towns"). 

Al final (con todo el dolor de mi corazón y alegría de mi bolsillo) estos son los únicos libros que me traje: 

- Anna of the Five Towns, una de las primeras novelas de Arnold Bennett.
- Fidelity de Susan Glaspell, uno de los títulos Persephone que tenía en mi punto de mira desde hace tiempo.
- A Book of Comfort de Elizabeth Goudge, un pequeño volumen que contiene una selección de sus poemas favoritos.
- Y para terminar  In search of England de Roy Hattersley, un recorrido por los lugares de predilección del autor, en el que tienen cabida: los paisajes, el arte, los personajes ilustres y las costumbres inglesas. Veremos que tal resulta.


Recién llegados a casa
Ahora si, me despido. Ya lo compartí años atrás con vosotros, pero para la ocasión vuelvo a invitar a mi amigo Charles (véase su alteza) para que recite uno de los más bellos poemas de Robert Burns, el bardo de Escocia. Podéis escucharlo aquí:

"My heart's In the Highlands, my heart is not here,
My heart's In the Highlands, a-chasing the deer"...

Un fuerte abrazo a todos y muy felices lecturas.