martes, 11 de noviembre de 2014

11 de noviembre, día de amapolas y acianos.

Instantáneas de la guerra en las que las mujeres también
toman protagonismo. No puedo dejar de recomendaros el
impresionante documental Elles étaient en guerre o el
libro de Virginia Nicholson, Ellas solas. No os arrepentiréis.
Hoy, al igual que en Gran Bretaña y los países de la Commonwealth, es día festivo en Francia. Bajo el nombre de Jour de l'armistice o Jour du souvenir, el país honra la memoria de todos los combatientes que perdieron la vida en la I Guerra mundial (y en los conflictos posteriores), al tiempo que  conmemora la firma del armisticio que el 11 de noviembre de 1918 puso fin a la Gran guerra.

Una guerra que se saldó con cerca de un millón y medio de muertos entre las filas francesas y, aunque varían las cifras, casi diez millones de víctimas en el cómputo global. 
Puede que al leer esta cifra en un manual escolar, en un ensayo o en un artículo de internet, no lleguemos a comprender la magnitud de la tragedia humana que supuso la guerra. Es fácil al acercarse a la Historia notarla fría, casi impersonal; una danza de fechas y acontecimientos en los que el hombre, su gran protagonista, termina desdibujándose. 
Pero tras esa cifra de diez millones de muertos, a la que se añaden seis millones de mutilados, se esconde la historia de varias generaciones de personas diezmadas y golpeadas por el horror y la tragedia. 

Han pasado cien años desde entonces y hoy no queda ningún veterano con vida. Con veterano me refiero a aquellos que combatieron activamente en alguno de los ejércitos combatientes. La última, Florence Green, miembro de la Women's Royal Air Force, murió en Inglaterra en febrero de 2012 a la edad de 110 años. Aquellos que cada país bautizó con su propio apelativo: poilus franceses, tommies británicos, diggers australianos o sammies estadounidenses, solo viven ya en la memoria colectiva. 


Cuando haya terminado la lectura de todos ellos
os hablaré con calma y os recomendaré los que
para mi se hayan convertido en imprescindibles.
Con motivo del centenario del estallido de la IGM, mucho se ha hablado y escrito sobre ellos en los últimos meses. Casi semanalmente han aparecido en la prensa  artículos y reportajes sobre la contienda, y en los antiguos países beligerantes se ha producido una verdadera fiebre por las exposiciones, las emisiones televisivas, los documentales y, como no, por las publicaciones editoriales. 

Esta producción documental es sin duda necesaria y ojalá no quede como el simple resultado de una mera moda conmemorativa.  
Lo idóneo sería que los ciudadanos se acercasen a todas esas fuentes que tienen al alcance de la mano; que se interesasen por indagar, leer y encontrar al hombre que se esconde tras las cifras globales; solo así, conociendo los errores cometidos en el pasado, podrían realizar el necesario proceso de reflexión que requiere un acontecimiento como este.

Uno de los mejores homenajes que pueden hacerse hoy es abrir un libro sobre la I Guerra mundial. Tenéis muchísimo donde elegir: ensayos, novelas, poemarios... A principios de año LittleEmily propuso para su reto 1914 una interesante recopilación de la que podéis sacar muy buenas sugerencias.

En mi caso elegí los libros que veis agrupados arriba a la derecha. A día de hoy he leído cinco de ellos, y en estos momentos tengo entre manos la novela Wilfred and Eileen. Una lectura preciosa y desgarradora que me está encantando.


En esta mañana de celebraciones tenemos puesta la televisión para escuchar atentamente los discursos que van pronunciando los distintos dirigentes. Son grandilocuentes y llamativos, como lo son las coronas de flores que van depositando sobre los monumentos a los caídos o las tumbas del soldado desconocido. Pero yo hoy, no veo nada más bello y emotivo que la imagen de dos pequeñas flores silvestres: las amapolas y los acianos
Están sujetas a la solapa de hombres y mujeres o bordadas en banderas y en estandartes. En la Torre de Londres una alfombra de amapolas tiñe el suelo de rojo. Y a los pies del Arco del Triunfo en París resplandece con todo protagonismo el azul profundo des bleuets
A la izquierda el poema In Flanders fields escrito en 1915
por el  teniente coronel canadiense John Mc Crae en memoria
de un amigo caído en el campo de batalla. A la derecha un
poilu francés sobre los acianos que inmortalizó en su poema
de 1916 Alphonse Bourgoin. 
Muchos conoceréis el emotivo significado que esconden estas dos flores, pero por si acaso queda algún despistado, dejadme que os cuente su historia. 
Se dice que en los campos de Flandes, donde tuvieron lugar algunas de las batallas más cruentas de la guerra, en medio de la desolación y la muerte, casi como un milagro, siguieron creciendo amapolas y acianos. 
Dos poetas, testigos de la guerra, decidieron inmortalizar con sus versos la imagen de esperanza que representaron estas flores en medio de la barbarie. Así nacieron los poemas In Flanders fields y Bleuets de France
Ambos fueron utilizados como un medio de propaganda patriótica, es cierto, pero también como un sencillo y sentido homenaje a los caídos. 

Una vez finalizada la guerra, amapolas y acianos, quedaron ligados para siempre a los antiguos combatientes y aquellos que sobrevivieron, en muchas ocasiones con graves mutilaciones, usaron las pequeñas flores como medio de sacarse un sustento vendiéndolas a los pasantes en días señalados. 
Por eso, si queréis homenajearles de algún modo, leed hoy alguna historia que hable de ellos y adornad vuestra casa con alguna pequeña flor de amapola o aciano, aunque sea de papel. Estoy segura de que cuando las veáis alegrando los campos la próxima primavera ya no las mirareis con los mismos ojos. 
Es la última foto que me quedaba por enseñaros de nuestro viaje a Londres.
La de la impresionante alfombra de poppies que cubre la Torre de Londres.
Me despido pues con esta imagen y con el poema que la inspiró:

"En campos de Flandes las amapolas se funden
entre las cruces, hilera a hilera,
es la marca de nuestro sitio; y en el cielo
las alondras, lanzando aún su valiente grito, vuelan
sin que nadie las sienta aquí entre los cañones.

Muertos estamos. Días antes 

vivimos, sentimos, vimos crepúsculos rojizos,
amamos y fuimos amados, y ahora reposamos
en los campos de Flandes.

Retomemos nuestra lucha con el enemigo:

de nuestras inertes manos te lanzamos la antorcha;
es ahora tu tarea mantenerla bien alta.
Si nos traicionas a nosotros que dimos la vida, 
nunca descansaremos, aunque las amapolas crezcan
en los campos de flandes."

¡Feliz día y muy fecundas lecturas a todos!

PD. Aquí tenéis la lista de lecturas sobre la I Guerra mundial que me he fijado para este año: (solo faltaría añadir el magnífico ensayo Sonámbulos del historiador Christopher Clark. Disfruté de la primera a la última página. Bien escrito, bien documentado y fascinante en el tratamiento que hace de la situación en los Balcanes como importante detonante del conflicto)
- The lie, Helen Dunmore (novela)
Adiós a todo eso, Robert Graves (autobiografía)
- Despertar, Anna Hope (novela)
- El fuego, Henri Barbusse (novela)
- Pierre et Luce, Romain Rolland (novela)
- La canción del cielo, Sebastian Faulks (novela)
- Expiación, Ian McEwan (novela)
- Testament of Youth, Vera Brittain (memorias)
- Wilfred and Eileen, Jonathan Smith (novela)

PD1. No hacer ni caso de mi sugerencia de "Expiación". No se me ha ido el santo al cielo, se me ha ido el santoral entero :D "Expiación" esta ambientada en la IIGM. Aún así leerla porque es preciosa. Mil gracias por avisarme Laura, ves como haces falta por aquí :)

22 comentarios:

  1. Muy emotiva la entrada! Añadiría tan sólo que para muchos países el 11 de noviembre es también el Día de la Independencia recuperada al finalizar la IGM después de años o siglos de yugo alemán, austriaco o ruso. Y a tu lista añadiría "Léon y Louise" de Alex Capus que reseñé hace unos días y "Los bienes de este mundo" de Irène Némirovsky. Un beso!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Agnieszka muchísimas gracias por el apunte. Siempre aprendo muchísimas cosas contigo. Por supuesto anoto las dos novelas que me recomiendas y pasaré a ver que nos cuentas de "León y Louise". ¡Un beso para ti también!

      Eliminar
  2. Preciosa entrada, Marie :)
    Durante estas semanas he ido viendo las fotos llenas de amapolas de Londres, que cortan la respiración. De París no he visto ninguna, pero las buscaré.
    Un beso :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias Minea!
      Me alegro de que la disfrutases y también las preciosas fotografías de amapola de Londres, La verdad es que fue un homenaje impresionante.
      ¡Un beso grande!

      Eliminar
  3. Preciosisima entrada...Hoy es portada en los periódicos tan preciosa alfombra roja rodeando la Torre de Londres.
    Tomo nota de algunos títulos que vas a leer...pero de momento, otras lecturas me aguardan y les daré prioridad...
    El poema de Flanders es precioso,...siempre lo leo en esta época.
    ¡¡Qué tengas un feliz día, mi querida Marie!!
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias querida María, ya se que para ti este también es un día muy significativo. Espero que disfrutases de todas tus lecturas y que hayas tenido una muy feliz entrada en el mes de diciembre.
      ¡¡Un abrazo grande!!

      Eliminar
  4. El remembrance sunday se celebró el domingo pasado y al cumplirse 100 años se celebró un homenaje ahí, donde las amapolas que muestras en la foto, con dos minutos de silencio. Yo este año leí Birdsong y hasta ahora es el mejor libro que he leido en 2014, lo he puesto como uno de mis favoritos, no te digo más. Y para finalizar, como no tengo amapola a mano, y mira que las he buscado en las tiendas de flores de papel y demás, en conmemoración, o por poner un granito de arena te dejo este poema de Robert Lawrence Bunyon a los caídos

    For The Fallen

    With proud thanksgiving, a mother for her children,
    England mourns for her dead across the sea.
    Flesh of her flesh they were, spirit of her spirit,
    Fallen in the cause of the free.

    Solemn the drums thrill; Death august and royal
    Sings sorrow up into immortal spheres,
    There is music in the midst of desolation
    And a glory that shines upon our tears.

    They went with songs to the battle, they were young,
    Straight of limb, true of eye, steady and aglow.
    They were staunch to the end against odds uncounted;
    They fell with their faces to the foe.

    They shall grow not old, as we that are left grow old:
    Age shall not weary them, nor the years condemn.
    At the going down of the sun and in the morning
    We will remember them.

    They mingle not with their laughing comrades again;
    They sit no more at familiar tables of home;
    They have no lot in our labour of the day-time;
    They sleep beyond England's foam.

    But where our desires are and our hopes profound,
    Felt as a well-spring that is hidden from sight,
    To the innermost heart of their own land they are known
    As the stars are known to the Night;

    As the stars that shall be bright when we are dust,
    Moving in marches upon the heavenly plain;
    As the stars that are starry in the time of our darkness,
    To the end, to the end, they remain.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Polly miles millones de gracias por tu aportación. No conocía el poema y es precioso. Cada cosa que leo, cada línea nueva que añado a lo que se del conflicto es un motivo de alegría pero también de tristeza; cuanto sufrimiento, cuantas pérdidas…Lo peor de todo es que nunca aprenderemos la lección.
      Gracias de nuevo guapísima.

      Eliminar
  5. Me encanta este post :) No llevo una amapola en la solapa, que me encantaría, pero al menos, la pasé virtualmente.

    Justo tenía pendiente hacer un buen repaso de libros relacionados con la I Guerra Mundial, ahora desperdigados por todos los estantes de Balmes 129 bis, y mira, me viene que ni pintado :) ¡Mil gracias también!

    Y se lo digo a todo el mundo, porque creo que va a ser algo que quizá no aguante en la backlist de Faber and Faber mucho tiempo, las ediciones especiales de poetas de guerra. Love totalmente:

    http://www.faber.co.uk/shop/poetry/9780571315284-wilfred-owen.html

    ¡Un beso!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jen que alegría que te haya gustado y sobre todo que haya sido de alguna ayuda para Balmes 129 bis. ¿Te he dicho ya las ganas que tengo de visitarla? :)
      Espero leer muy pronto la poesía de Wilfred Owen, es una referencia indispensable y si a ti te ha gustado tanto, más motivo para abalanzarme sobre ella.
      ¡Un beso grande!

      Eliminar
  6. La naturaleza es fuerte y libre, como demuestra el hecho de que a pesar del conflicto bélico que estaba causando una enorme e irreparable pérdida de vidas humanas, las amapolas y los ancianos siguieran brotando.
    Me llama la atención el libro de Virginia Nicholson. Voy a buscar información sobre él e intentaré localizarlo en la biblioteca.
    Gracias por la amplia e interesante información que nos das, Marie.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti por tus comentarios Dorcas; siempre siempre aprendo algo de ellos y hoy, como ya es costumbre has acertado con tu reflexión. La naturaleza sigue adelante fuerte y libre. Que frase tan bonita.
      Espero que hayas localizado el libro de Virginia Nicholson, de verdad que es una maravilla y a mi me duscubrió todo un mundo de testimonios y nuevas autoras.
      Un abrazo.

      Eliminar
  7. Preciosa entrada. He visto algunas fotos de Londres con sus campos de amapolas y me parecen impresionantes.
    De los libros que vas a leer solo he leído Expiación, me apunto algunos otros.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias Carla, me alegro de que te haya gustado. Lo cierto es que me colé con Expiación y en mi recuerdo pensé que estaba ambientado en la IGM. En realidad es la IIGM, pero como es tan bonito pues me alegro de que quedase recomendado :)
      Un beso.

      Eliminar
  8. No podía no comentar una entrada sobre la Primera Guerra Mundial, es superior a mis fuerzas ya lo sabes. Lo primero una pequeña bronca de historiadora a historiadora: ¿qué es eso de que en Expiación aparece la IGM? ¡Es la segunda!
    Yo cada año llevo en mi solapa o camiseta o lo que lleve una amapola que compré en las Cabinet War Rooms el año pasado. Es tradición casi. Y este año, en Edimburgo, me hice con una de papel en la Biblioteca Nacional de Escocia, en la exposición sobre el tema.
    Hay muchos libros más (ya te pasaré una lista) y de los que comentas, mis favoritos son La canción del cielo y Despertar, que todavía tengo pendiente escribir una reseña en condiciones.
    Un beso. Y ayer te dejé un mensaje :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay littleEmily menos mal que estás ahí velando por nosotras :) Mira que estaba convencida en mis recuerdos que era la IGM, pero se me fue el santo y el santoral entero al cielo :) Gracias por avisarme y así haber podido corregirlo.
      Hoy mismo he terminado La canción del cielo y con mucha tristeza tengo que decir que no me ha gustado tanto como esperaba. Me ha conmovido toda la trama que transcurre en el frente de batalla, la vida de los soldados, la carnicería que vivieron…pero me ha dejado completamente fría la historia de amor y los personajes principales. Mira que me da pena, pero no podía dejar de reconocerlo.
      Un beso muy grande.

      Eliminar
  9. Querida Marie!
    Ya tengo mi colección entera de la I Guerra Mundial que publicó un periódico en Lima.
    Leí el inicio con el asesinato del archiduque de Austria (eso si lo sabía desde el colegio, pero ahí si están todos los detalles, hasta los más chiquitos, como la manera en que se conoció con su esposa, etc) y la invasión de Bélgica, y sabes que me causó extrañeza? Que mucho alemanes científicos que ayudaron a Alemania en la IGM, pues en la 2da tuvieron que huir porque eran judíos. Todos los tomos están muy buenos, y poco a poco seguiré leyendo más.

    Ah, por cierto, yo estaba en el grupo de despistados que no sabía de las amapolas y acianos, jeje, pero es que aquí estamos muy lejos, no hacemos nada de lo de llevar la amapola, ni nada. Digamos que sí lo estudiamos mucho en el colegio y pasan en la televisión los homenajes que se hacen europa, pero no lo vivimos tanto. Recordamos guerras algo más antiguas como con Chile y Ecuador, o las que nos dieron la independencia, pero solo eso.
    De los libros que recomiendas, ni uno solo he leído, pero si he visto Expiación con Keira Knightley, algo es algo :)
    El único libro sobre la IGM que he leído es Sin novedad en el frente, lo cual me hace recordar que justo hoy he comprado otro libro de Erich Maria Remarque.
    Hoy he aprendido lo de las amapolas y acianos, y no lo olvidaré!
    Un abrazote!! :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida Pilar!
      Es genial que tengas bien a mano esa colección, sin duda te va a permitir descubrir un montón de cesas sobre el conflicto y familiarizarte con el dolor y el desastre que supuso. La verdad es que fue una guerra complicada en sus causas y los historiadores aún en día presentan nuevas interpretaciones sobre lo ocurrido. El último ensayo que leí y me pareció interesantísimo fue Sonámbulos de Christopher Clark, está muy bien escrito y de forma muy clara, así que si lo encuentras por alguna biblioteca no dudes en tomarlo prestado.

      Me apunto para leer Sin novedad en el frente, sería el primer libro de Remarque que leería; y ya me contarás como fue ese segundo libro suyo que compraste :)
      Te mando un abrazo gigante!!

      Eliminar
  10. Adiós a todo eso te encatará, Marie. Lo estoy leyendo poco a poco, aún no lo he acabado, pero me encanta el estilo de Graves, sencillo, ameno, con sentido del humor...Un gran libro.
    Besines,

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Carmen muchísimas gracias por tu comentario. Me alegra ver que lo recomiendas y sobre todo que es para ti un gran libro. Seguro que no me decepcionará.
      Besitos para ti también.

      Eliminar
  11. Qué bonito (y en cierto modo aterrador) simbolismo el de las flores silvestres creciendo en el campo de batalla. Y las alfombras florales me parece una manera hermosísima de recordar algo tan atroz.

    Saluditos :-).

    ResponderEliminar
  12. que hermosa entrada. A mi (que conozco de estas guerras lo poco, muy poco que recuerdo de la época escolar) me pillan las celebraciones y los días en que se rememoran a oscuras. Estando en el otro continente, en un país que no participó en ellas, poco nos tocó de sus secuelas. ¡He aprendido mucho, y ciertamente no veré a las amapolas de la misma manera!
    Un beso,
    Ale.

    ResponderEliminar