sábado, 14 de junio de 2014

Martin Eden de Jack London

La edición española está
disponible en Alba.
Después de tantos años esperando en la estantería por fin le he dado una oportunidad a Jack London. No se si será algo muy extendido, pero, en mi ignorancia, yo siempre asocié su nombre a una serie de novelas de aventuras dirigidas a un público mayoritariamente juvenil
Alaska, los mares del Sur, la fiebre del oro, la vida de los marinos... esos eran los temas que yo esperaba encontrar en sus novelas; pero, al leer la sinopsis de Martin Eden, empecé a darme cuenta de mi error.
En ella aparecían términos y personajes bastante alejados de ese universo London que yo había creado tan parcialmente: socialismo, individualismo, Nietzche, burgueses y proletarios...
Ese juego de contrarios y el hecho de que fuese presentada como la autobiografía del propio London me hicieron decidirme. Conocería al escritor a través de Martin, su alter ego en la ficción. Un personaje que a día de hoy me ha marcado para siempre.

Martin Eden, protagonista indiscutible de la novela, es un joven marinero, robusto y atractivo, que vive en Oakland, California a finales del siglo pasado. Curtido en experiencias de todo tipo, reparte sus días entre el trabajo duro, la bebida, las chicas y alguna que otra pelea.
Mansión de Oakland, California 1897.
Esta vida simple y monótona se altera cuando por casualidad conoce a Ruth Morse, una joven de buena familia estudiante de literatura. Ella encarna todas las virtudes de su clase: el saber, el refinamiento, la cultura... y Martin, aún siendo consciente del abismo que les separa, se enamora perdidamente de ella. 

Decidido a hacerse digno de Ruth, empieza a instruirse para abandonar la vida miserable que ha conocido hasta ahora y la literatura será el medio elegido para conseguir su objetivo. 
Lo que Martin no espera, cuando llega al final de su aprendizaje, es que el mundo al que tanto ansiaba pertenecer no es tan brillante como imaginaba.



Una sorpresa y un buen golpe de derecha es lo que me ha proporcionado la lectura de esta novela. La sorpresa, al descubrir lo alejado que está Jack London de la imagen que me había formado de él y el golpe por la lección que me ha brindado en estas páginas.


Ruth y Martin tal y como los he imaginado.
Martin Eden empieza como un romance prohibido y, poco a poco, va convirtiéndose en el relato de la lucha vital de un joven contra el medio al que pertenece.  Capítulo tras capítulo, London nos regala una profunda reflexión acerca de las clases sociales, el arte, la cultura, la instrucción y las apariencias, firmando uno de esos libros que reafirman las ideas de algunos lectores, al mismo tiempo que hace tambalearse las de otros.

Nada podía haberme preparado para esta novela y menos para su impactante final. 
La historia se abre con el encuentro entre dos mundos y dos personas completamente opuestas, Ruth y Martin: la delicadeza frente a la fuerza, el saber contra la ignorancia, la riqueza versus la pobreza
Es fácil comprender la intensa atracción  que sienten el uno por el otro. Ella por la fuerza y la osadía de ese "salvaje" tan distinto a todos los hombres que ha conocido. Y Martín por encontrarse ante el ideal de inocencia, belleza e inteligencia que hasta ahora le había sido vetado. 

"Martin la devoró con la mirada. ¡Vivir por una mujer así! Por conseguirla, conquistarla y morir por ella. Sin duda los libros tenían razón: mujeres así existían".


A partir de ese instante, solo vivirá con un objetivo: convertirse en un hombre digno de ella. Para ello emprende una carrera contrarreloj con el fin de mejorar su aspecto, refinar sus modales e instruirse a través de los libros de la biblioteca pública. Sus esfuerzos me conmovieron completamente y aún más la transformación que experimenta a través de la lectura. 

El mundo de los libros se abre ante él como un paraíso fascinante. En ellos encuentra todo lo que andaba buscando y, muy pronto, gracias a su sed de conocimientos y a su inmensa capacidad de reflexión, Martin empieza a ponerse a la altura de Ruth, superándola incluso, al menos en el plano intelectual.  
Sin embargo el abismo entre las clases a las que pertenecen, continua separándoles, y el camino que elige Martin para equipararse a ella, el de convertirse en escritor de éxito, no es en absoluto el más sencillo.

Jack London, al igual que Martin, también se
enamoró en su juventud de una joven burguesa,
Mabel Applegarth. En ella se inspiró para
crear el personaje de Ruth.
Con él viviremos y sufriremos el tortuoso camino del aspirante a escritor; y esta parte de la novela, tengo que reconocerlo, es una absoluta maravilla. Solo puedo invitar a todo aquel que aspire a escribir profesionalmente, a que lea Martin Eden. Nunca había leído con tal realismo y fuerza los sacrificios que han de hacerse en nombre de la pluma, el arte, y la verdadera literatura. 

Martin conocerá en este desafío solitario, la incomprensión de sus allegados que ven como se muere de hambre en pos de su sueño literario; también los continuos rechazos de las editoriales, la desilusión con cada manuscrito que le es rechazado y la esperanza de triunfar al fin con el siguiente.

Una verdadera carrera de fondo que al final se verá recompensada con el éxito, pero también con una dolorosa revelación.

Hasta el universo social más brillante puede estar podrido por dentro. Ante Martin se desplegará la hipocresía de la sociedad burguesa, que lo idolatra en su triunfo cuando lo condenaba en su pobreza; también  la falsedad del mundo editorial, formado por editores y críticos que encumbran la mediocridad, condenando el talento de verdaderos artistas.

Jack London, aventurero y escritor.
Si, Martín conseguirá sus objetivos: Ruth, la fama y la posición; pero el precio a pagar será demasiado alto. En el camino ciego de la ambición, y de la gloria personal olvidará de donde viene y, por primera vez, se encontrará solo, aislado en una cima dorada de la que ya le será imposible descender.

Martín Eden es una historia desgarradora. Muchos lectores de la época vieron en ella la realización del sueño americano. El hombre hecho a si mismo que con su esfuerzo consigue llegar a lo más alto; pero no consiguieron entender el final ¿por qué London decidió darle ese destino a su protagonista? ¡Si ya lo había conseguido todo! ¿No es el éxito y la fortuna la base de la felicidad?
El mismo autor les proporcionó la clave al afirmar que en realidad escribió esta novela como una dura crítica al individualismo. Quiso demostrar que hasta el más fuerte de los hombres puede quebrarse y caer, si olvida que el camino de la vida no está hecho para ser recorrido en solitario.

Esta lectura me ha marcado profundamente y espero que si le dais una oportunidad también consiga impactaros del mismo modo. No solo me he reafirmado en algunos de los valores que defiendo, también me ha permitido conocer un autor que ya ha dejado de ocupar un segundo plano en mi estantería.

Un fuerte abrazo y como siempre ¡muy felices lecturas a todos!

PD. Martin Eden ocupa el año 1909 en mi Century of books