jueves, 30 de mayo de 2013

Una habitación con vistas de E. M. Forster

Viajar a Italia. Hay algo mágico tras estas palabras. Millones de turistas siguen visitando un país que evoca la belleza y el placer de vivir. Lejos de ser una moda actual, el viaje a Italia remonta sus orígenes varios siglos atrás. Desde principios del siglo XVIII, todo joven europeo de buena familia, debía completar su formación con un recorrido por varios países del extranjero. 

Italia era la pieza central de esa travesía conocida como el "Grand Tour". Después de años de estudio y de férrea disciplina los jóvenes se embarcaban en un viaje que podía alargarse hasta donde el bolsillo lo permitiese. A finales del siglo XIX, con el tímido avance en las mentalidades y el abaratamiento de los transportes, la oportunidad de viajar se ofreció también a las mujeres y a las clases medias. Normalmente los jóvenes iban acompañados de un preceptor o un acompañante que vigilase sus pasos y evitase que estos se descarriasen. Y es que para los originarios del Norte de Europa, los países del Sur constituían un campo de experimentación en las pasiones de la vida. En la exaltacion del arte, del amor y de la libertad.

Eso es exactamente lo que le ocurrirá a nuestra protagonista, Lucy Honeychurch. La joven  acaba de llegar a Florencia acompañada de su prima Charlotte. Pero desde el principio, el viaje no se desarrolla todo lo bien que esperaban.  En lugar de las prometidas habitaciones con vistas al Arno, la dueña de la pensión les ha asignado unas tristes habitaciones interiores. Afortunadamente sus lamentos son escuchados por otro huésped de la pensión, el extravagante Sr Emerson. Este no duda en ofrecer sus propias habitaciones y las de su hijo George a las recién llegadas para que puedan disponer de sus deseadas vistas.


Lucy y la puritana Charlotte
A partir de este momento los Emerson entrarán en la vida de Lucy, transformándola por completo. Una red, a la que podríamos llamar destino, empujará a los dos jóvenes el uno hacia el otro y un beso entre un campo de violetas sellará para siempre su relación. Ni la vuelta a Inglaterra, ni a los prejuicios, ni a las convenciones, conseguirá frenar un amor, apasionado y sincero, que contiene en si mismo todas las posibles promesas de felicidad.


¿Creeis en el amor a primera vista? ¿ en el poder del amor para abrirnos los ojos y hacernos despertar a la vida? Si es así este es sin duda un libro para vosotr@s. "Una habitación con vistas" es una historia de juventud, de entrada a la madurez y de la importancia de ser fiel a uno mismo y a sus sentimientos.
Lucy en la Piazza della Signoria
Desde que empezamos la lectura nos damos cuenta de que el libro construye su trama en un juego de opuestos; oposición entre el amor y las apariencias, entre los prejuicios y la realidad que se esconde tras ellos, entre la libertad y las barreras que la oprimen. 

El libro, publicado en 1908, es un claro ejemplo de literatura eduardiana y no es de extrañar que estos fuesen los temas que eligió Forster para su novela. El periodo eduardiano supuso una revolución para una Inglaterra que despertaba del letargo victoriano.

Un mundo nuevo estaba naciendo en aquel entonces y la nueva generación que surgió con él reclamaba más libertad para vivir una vida alejada de las viejas costumbres. Es en medio de este panorama donde Lucy deberá encontrar su camino. Y como os podéis imaginar no será tarea fácil.  A un lado debe hacer frente a los consejos de su madre, de Charlotte y de Cecil, su prometido. Forster hizo que estos personajes encarnasen el inmovilismo, el anclaje en las conductas victorianas. Para Cecil y Charlotte, el mundo se divide entre la gente "bien" y el resto de la humanidad. Según ellos Lucy debe dejarse guiar por sus consejos y preocuparse solo de guardar una apariencia impecable ante la buena sociedad. Lo más importante es que reprima todos sus impulsos y llegue a comportarse como una verdadera dama.


Cecil, el insufrible prometido de Lucy
Por el contrario el Sr Emerson, George y el Sr Beebe (el párroco)  enseñarán a Lucy a perder el miedo a decidir por si misma, a vivir con todos los sentidos y a buscar su propia felicidad. Entre estos personajes el Sr Emerson me ha cautivado. Cada vez que toma la palabra deslumbra por un lado con sus ataques hacía el oscurantismo de la Iglesia y  la doble moral de la buena sociedad y por otro en su defensa del hombre y de las alegrías de la existencia. Creo que nada resume mejor a mi querido Sr Emerson que cuando grita a todos en medio de una excursión: "No luchéis contra la primavera!". 

El personaje de Lucy también es inolvidable. Como sufría cada vez que la veía tomar una decisión equivocada. No podía dejar de pensar "Cuanto daño hacen a veces los consejos de los demás!". Lo único que he echado en falta es entrar en el interior de George al igual que lo hacemos en el de Lucy. Vemos toda la evolución de la joven, como deja atrás su esnobismo y sus miedos; pero los pensamientos y acciones de George quedan limitados a apariciones más esporádicas, aunque eso si gloriosas. Creo que su declaración de amor entra desde hoy mismo entre mis favoritas: 
Lucy y George, otra pareja inolvidable
"Es cierto que te amo y de una forma mucho mejor que la suya. Si, ciertamente mejor. Deseo que tengas tus propios pensamientos incluso cuando te tenga entre mis brazos... Ven hacia mi como lo hiciste en primavera, y después te explicare sin brusquedad. Te he amado desde la muerte de aquel hombre. No puedo vivir sin ti. He pensado... va a casarse con otro, ya no tiene sentido! Pero entonces te he encontrado de nuevo, en medio del esplendor del agua y el sol. Viéndote avanzar entre el bosque he sabido que nada mas importaba. He venido hasta aquí, para vivir y conseguir mi oportunidad de ser feliz."

Con una declaración así podéis haceros una idea de la bonita historia que se esconde detrás. Pero lo que hace aún más grande esta novela es que no se limita a una historia de amor. Forster traza entre sus páginas una crítica feroz contra todo lo que condena al hombre a concebir la vida como un "valle de lágrimas": la religión, las convenciones de clase, la desigualdad entre los sexos y la represión de los sentimientos y las pasiones. 
Forster elige Italia como el lugar donde Lucy renace a la vida. Frente a la frialdad de Inglaterra, y lo medieval de sus conductas, contrapone la calidez de Florencia, cuna del Renacimiento del hombre.  Esta comparación me parece deslumbrante!

E.M Forster
Es el primer libro de Forster que leo y no podéis imaginar las ganas que tengo de leer los siguientes. Su escritura desborda delicadeza y una profunda sensibilidad. Con que maestría describe los sentimientos de los personajes!  No os voy a negar que después de haber leído el libro durante el viaje a Florencia lo he vuelto a releer en casa. La segunda lectura ha sido tan maravillosa como la primera. A pesar de las constantes referencias a la filosofía o al arte, la novela tiene unos diálogos ágiles e irónicos (puramente ingleses) que hacen que devores el libro de una sentada. 


Supongo que con lo mucho que me ha gustado estaréis intuyendo que este libro merece una distinción especial...Y así es!! Aquí tenéis un nuevo Coup de Coeur en toda regla! 
Al igual que el libro, os recomiendo la preciosa adaptación cinematográfica que James Ivory hizo de la novela. No tengo palabras para describir lo mucho que me gusta. Es simplemente perfecta! La música, la fotografía, la fidelidad al libro...Sin duda una de las mejores adaptaciones de época que he visto.

Espero que disfrutéis el libro tanto como yo lo hice :)
Felices lecturas a tod@s!

martes, 28 de mayo de 2013

Cuaderno de viaje: Florencia

El Duomo y el Campanile
Hola a tod@s!
Ya estoy de vuelta y con muchas ganas de retomar mis lecturas compartidas :)

Antes de volver de pleno a los libros, verdadero motor de este rinconcito, he pensado en compartir con vosotros algunas instantáneas de Florencia y alrededores. Como sabéis nuestro viaje ha sido cortito (solo cuatro días) pero suficiente para volver hechizados de una región que merece la pena visitar una y otra vez. 

La verdad es que el recuerdo que guardaba de Florencia como mi ciudad italiana favorita no me ha traicionado. Para unos el título de ciudad italiana soñada se lo lleva Roma, para otros Venecia, o quizá Milán, pero mi sentimiento no varía y este corazón sigue siendo florentino. 


Catedral de Siena y equipada para el diluvio
Y eso a pesar de la lluvia torrencial que vivimos este fin de semana. Ha sido una pena porque nos estropeó los planes de ir fotografiando paisajes y pueblecitos como San Gimignano. Solo tenéis que ver las fotos de Siena; hubo un momento en que la lluvia era tan densa que no nos veíamos ni los pies. Pero... al mal tiempo buena cara! A pesar de la meteorología adversa hemos disfrutado muchísimo y venimos repletos de buenos momentos a conservar.

*
Totalmente recomendado!
Sin duda uno de ellos es la deliciosa comida que disfrutamos en la osteria "Vini e vecchi sapori". Os prometo que es la mejor pasta que he comido en mi vida, y por no hablar del tiramisú, de los biscottis con vino santo o del café. Se que muchas de vosotras sois adictas al té (y grandes conocedoras), yo os tengo que desvelar que soy café adicta, a un nivel casi Gilmoriano (si habéis visto Las chicas Gilmore os haréis una idea). Como podéis imaginar Italia es un paraíso para disfrutar de buen café. Y el que nos prepararon en esta osteria, con una cafeterita italiana diminuta y servido directamente en nuestra mesa, nos supo a gloria!
No dudéis en reservar una mesa porque no os arrepentiréis. El restaurante es precioso, familiar y cálido. Además esta situado justo al volver de la Piazza de la Signoria, a un paso de la Galeria de los Uffizi y del Arno.

Una vez cargados de energía, después de una buena comida, podéis empezar las visitas, y en una ciudad como Florencia preparaos para encontrar arte en cada rincón. Escultura, pintura, arquitectura, todo condensado en este joyero hecho de calles y coronado por el majestuoso  Duomo. No importa lo entendido que sea uno del arte renacentista, estoy segura de que cualquiera es capaz de emocionarse e inclinarse ante la belleza de esta ciudad.


"Una habitación con vistas" en San Miniato
Además de las visitas de imprescindibles como la iglesia de la Santa Croce, el Ponte Vecchio, el Duomo, la Galería de los Uffizi y la Piazza de la Signoria os recomiendo que subáis hasta la iglesia de San Miniato al Monte. Es una buena ascensión pero se hace placentera cuando te vas perdiendo entre la vegetación y ves como la vista sobre Florencia es cada vez más impresionante. Una vez arriba tomaros vuestro tiempo y deleitaros con un panorama de ensueño. Según la "leyenda" el pobre San Miniato fue martirizado y subió la colina en la que hoy se encuentra su iglesia cargando con su cabeza decapitada entre las manos. Estoy segura de que Jean y yo atrajimos el castigo divino sobre nuestras cabezas al hacer graciosas conjeturas con el pobre San Miniato. 


Gelato en el Ponte Santa Trinita
De vuelta a la ciudad tomamos el ansiado gelato de la heladeria Santa Trinitá. Lo devoramos con el Ponte vecchio a nuestras espaldas y mejor no os pongo fotografías del estado en que acabo Jean; tuvo la genial idea de pedirse un cono gigante que se iba derritiendo por todas partes y la experiencia fue algo catastrófica (aunque tronchante para mi :D).

En lo que se refiere a librerías desgraciadamente no pude hacerme con botín alguno puesto que mis conocimientos de italiano son nulos. Aún así nos dimos una vuelta por La Feltrinelli  (cadena italiana de librerías) y, como no, toda la tienda estaba inundada de ejemplares y publicidad de "Inferno" la nueva novela de Dan Brown ambientada precisamente en Florencia. 


Remeros bajo el Ponte Vecchio
En los momentos de descanso entre paseo y paseo terminé "Una habitación con vistas". Era una gozada ir leyendo el libro para después salir a la calle y encontrarse en el sitio exacto donde transcurrían las escenas de la novela. Desgraciadamente nuestra habitación no tenía vistas al Arno pero como bien dice el Sr Emerson en la novela: "Los hombres se dividen en dos clases. Aquellos que olvidan los paisajes y aquellos que los recuerdan, incluso en la más pequeña de las habitaciones."

Como miembro del segundo grupo,  poco importa hacia donde dirija mis pasos o donde me encuentre; los paisajes de Florencia vendrán ya siempre conmigo como un precioso equipaje. Bastará con rebuscar un poquito en la memoria y estaré de nuevo a orillas del Arno en el instante en que me haga falta.

Mañana mismo os hablo de "Una habitación con vistas" y como siempre solo me queda desearos felices lecturas.


Marcapáginas y libreta antigua
PD. Se me olvidaba! Si queréis comprar algún recuerdo y os gusta el material de papelería (sobre todo las libretas joya), no dudéis en daros una vuelta por las tiendas "Signum". Creo que hay tres en la misma Florencia y vais a encontrar en ellas maravillosos productos artesanales. Yo me hubiera vuelto loca comprando! Menos mal que llevo conmigo a un acompañante más sensato que frena mis impulsos consumistas  :)

Os enseñaría los biscottis y el queso que compramos pero...ya nos los hemos zampado jeje!!

jueves, 23 de mayo de 2013

Escapada a la Toscana...

Lista para el viaje
Sigue nublado en París y aunque la lluvia haya dado un pequeña tregua, no creo que dure demasiado. Hoy podría ser un jueves como cualquier otro: metro, lluvia, Biblioteca, Archivos y vuelta a casa. Pero en la puerta espera un aparatoso bulto que lo cambia todo... la maleta!

Dentro de unas horas salimos rumbo a la Toscana y mi mente, como siempre, se ha adelantado al cuerpo y ya está vagando por las calles de Florencia. Tenemos pensado escaparnos a Siena, San Miniato y San Gimignano; en realidad a cualquier pueblo evocador que nos salga al paso mientras nos aventuramos  por caminos perdidos  entre colinas y cipreses.  


En mi kit de supervivencia viajera no pueden faltar los libros y esta vez la elección ha sido rápida y firme.  Una guía de Florencia y un ejemplar de "Una habitación con vistas" de E.M Forster. Me enamoré de la adaptación cinematográfica de James Ivory y creo que no voy a encontrar mejor ocasión que esta para leerla. 

Van a ser pocos días pero suficientes para volver impregnados de la esencia de la Toscana: el arte, la naturaleza y el disfrute de las pequeñas grandes cosas que ofrece la vida. Entre ellas la comida! Ya me estoy relamiendo solo de pensar en volver a probar las delicias de la región y en comerme el primer gelato de la temporada :)

Que tengáis un buen fin de semana y como siempre fantásticas lecturas!

miércoles, 22 de mayo de 2013

El secreto de la granja gris, de Mary Elizabeth Braddon

Cada visita a Gibert, la librería de la que tanto os hablo,  es como una visita al paraíso. Pasear por cualquiera de sus seis pisos es un placer, pero el rincón donde verdaderamente crees estar tocando el cielo, es la última planta. Se la conoce como la "Pochothèque" (biblioteca de libros de bolsillo) y... Madre mía lo que podéis encontrar ahí dentro! Nada más subir la escalera, a la entrada de la pochothèque, te esperan un montón de cestas amarillas. ¿Es que creéis que es posible salir de allí con un solo libro?
Ante nuestros ojos se ofrece un precioso espectáculo de estanterías repletas de literatura. Mezclados en los estantes, tenemos ejemplares nuevos y de ocasión de la misma novela. Ya veis, libros a montones y para todos los bolsillos!
Si visitáis París no dudéis en hacerle una visita en la, siempre animada, Place de Saint Michel.

En mi última cesta amarilla (del pasado viernes) se coló este libro. Primero porque me cautivó la portada con la pintura de James Tissot (todos sus cuadros son preciosos) y segundo porque se trataba de literatura victoriana. Bueno pues os diré que entre Gibert y mi casa hay aproximadamente 45 minutos, entre metro y trenes.  En ese tiempo, la granja gris  que da nombre a la historia dejó de tener secretos para mi.

La solitaria Granja Gris
Todo transcurre en una pequeña aldea, perdida entre la campiña de Lincoln. Martin Carleon el propietario de la "Granja Gris", acaba de morir en extrañas circunstancias. Su hermano menor Dudley es el nuevo heredero de la sombría propiedad y los campos que la rodean. A su lado, como si fueran su propia sombra, se encuentran el capataz de la finca Ralph Purvis y su hermana Marthe. Ninguno de los dos son apreciados por los habitantes de la aldea ni por los íntimos amigos de los Carleon. Una y otra vez aconsejan  a Dudley que se deshaga de unas compañías  siniestras que parecen esconder terribles secretos.

Sin embargo haciendo oídos sordos Dudley mantiene a los hermanos en la propiedad y se casa con la joven e inocente Jenny Trevor.  Cuando esta se traslada a su nuevo hogar, con la esperanza de disfrutar de su nuevo papel de señora, siente que algo oscuro se esconde entre las paredes de la granja. ¿Porque Ralph espía a todo el mundo? ¿Porque Dudley no actúa ante el comportamiento extraño de su capataz? 




Al ver el tamaño del libro pensé que iba a ser imposible que la autora consiguiera crear una trama interesante y un clima de suspense logrado. Pero para mi sorpresa resultó que, en al menos una de las cosas, Braddon había salido airosa. 


Jenny a punto de descubrir el secreto
En tan pocas páginas consigue crear una tensión que te engancha desde la primera escena en el cementerio. El paisaje de los campos, la granja aislada, el río en el que tanta gente se ha ahogado por culpa de las densas nieblas de la región...Todo iba sobre ruedas, incluso los personajes dejaban presagiar un drama jugoso. Debajo de su aparente tristeza por la muerte de su hermano, Dudley escondía algo, también la silenciosa Marthe y como no el oscuro Ralph espiando detrás de las puertas y merodeando por los alrededores de la casa. El contrapunto a todos ellos era la inocente Jenny, que no podía imaginar donde se había metido.

Pero cuando llega el momento del desenlace...La palabra decepción se me dibujó en la cara. Solo podía preguntarme ¿tanto para esto? Menuda chapuza de secreto! Quizá la culpa la tenga el tamaño del libro cuya extensión se acerca más al relato que a la novela. Pero como la ambientación me ha gustado tanto, creo que voy a darles una oportunidad a otras de sus novelas.

Recuerdo que el nombre de Mary Elizabeth Braddon me sonaba por aparecer en bastantes novelas victorianas. Sin ir más lejos en la novela "The head of the house of Coombe" de Hodgson Burnett (aquí podéis leer la reseña) la niñera de Robin siempre estaba leyendo historias de Braddon. En muchos otros relatos, las obras de Mary Elizabeth, casi siempre aparecen como la vía de escape de asistentas, amas de casa y empleadas de la clase media. 


Mary Elizabeth Braddon
Consultando un poquito su biografía salimos de dudas rápidamente y es que esta autora fue una de las más prolíficas y vendidas de su tiempo (acabáramos, tenía delante a la Mary Higgins Clark victoriana). Leer a Braddon es consumir pura literatura popular victoriana. Todos los ingredientes que el público demandaba por aquel entonces están reunidos en sus novelas: ambiente gótico, adulterios, asesinatos, robos, sensaciones fuertes, fantasmas, una protagonista femenina inocente y otra descarriada...Bienvenidos al oscuro mundo de los best-sellers del siglo XIX!

Como suele suceder con la "literatura popular", sus novelas fueron denostadas por la crítica pero alabadas por un público fiel y numeroso, que la convirtió en una mujer acomodada.
La propia autora confesaba en su correspondencia: "Me encuentro siempre dividida entre el noble anhelo de alcanzar algo parecido a la excelencia y el muy innoble deseo de ganar mucho dinero".  


Sus dos novelas más conocidas
Hoy su nombre queda ligado a aquella "literatura de sensaciones" que habitó las librerías de muchos hogares británicos. No es de sorprender que su fama decayera hasta el discreto lugar que ocupa en nuestros días; y es que Braddon tuvo que hacer frente a otro gran autor victoriano de masas, que con historias de tramas truculentas, consiguió alcanzar cotas literarias remarcables. Quizás el nombre de Wilkie Collins os resulte más familiar ¿verdad? 

De entre las más de ochenta novelas publicadas por Braddon, dos títulos destacan sobre el resto: "Aurora Floyd" y "El secreto de Lady Audley". En cuanto consiga dar con ellos (algo casi imposible en castellano pero no en francés o inglés) os cuento enseguida mi siguiente aventura con la autora :)

jueves, 16 de mayo de 2013

Moby Dick de Herman Melville

Moby Dick acribillado a papelitos!
Después de una larga travesía os traigo por fin a la ballena blanca. Que a un nuevo lector le tiemble la mano al coger este libro parece un hecho casi científico. Hasta las críticas  hablan de él como uno de los libros más complicados de leer o incluso de terminar.

Os voy a ser sincera, la primera vez que cogí Moby Dick me decepcionó muchísimo. Donde yo esperaba encontrar aventura trepidante, me topé con grandes capítulos, casi enciclopédicos, salpicados de puntuales momentos de acción. El resultado, claro está, fue ir saltando trozos de libro aquí y allá hasta terminarlo. Pero cuando volví a dejar la novela en la estantería tuve la sensación de haber dejado escapar algo grande. 
Han pasado los años y me he atrevido de nuevo. Esta vez con algo de material a cuestas. ¿No os parece que algunas grandes aventuras necesitan de una preparación previa? 
Pues ocurre exactamente lo mismo con ciertos libros.

¿Quién fue Herman Melville? ¿En que contexto escribió su historia? ¿Con que intención?  Responder a estas tres preguntas fue todo lo que necesité para mi puesta a punto. Os aseguro que lo que en un primer momento me pareció una novela fallida, se convirtió en una preciosa lectura que no olvidaré en la vida.

Y es que lo que yo creía una sanguinaria actividad sin un gran interés ni beneficio resultó ser una industria vital para la economía del siglo XIX.
Antes de utilizar el petróleo, el mundo se alumbró y funcionó con aceite de ballena. Las lámparas de los hogares, las velas, el jabón, muchos productos cosméticos, los corsés femeninos y el aceite para la maquinaria, entre otras muchas cosas, funcionaron gracias a estos gigantes del océano.
Muchas poblaciones costeras se dedicaron desde tiempo inmemorial a la pesca de la ballena, pero si hubo un lugar donde la caza ballenera conoció su máximo apogeo ese fue Nueva Inglaterra. Dos enclaves aún resuenan en el imaginario norteamericano y en aquellos que nos hemos acercado a la obra de Melville: la isla de Nantucket y la ciudad de New Bedford.

Localización de Nantucket y New Bedford;
expectación en el "corredor de la viuda"
ante la llegada de navíos.
Cientos de jóvenes y marineros de las más remotas regiones del globo llegaban a Nantucket para enrolarse en los balleneros. Algunos de ellos nunca habían pisado un barco. Tenían por delante largas travesías de incluso varios años y la certeza de que muchos de ellos no volverían con vida. Los cementerios de Nantucket y New Bedford rebosaban de tumbas vacías con inscripciones como esta: "Consagrada a la memoria de John Talbot, quién a la edad de 18 anos, fue arrastrado por una ballena hasta perderse de vista cerca de la isla de la Desolación, el  1 de Noviembre de 1836. Esta lápida la erigió su hermana en su memoria.
Muchas casas de Nantucket tenían en sus tejados un mirador conocido como el "Corredor de la viuda". Allí no era difícil avistar la silueta de una mujer con la vista fija en el mar a la espera de un navío.

El 31 de Diciembre de 1840, en el puerto de New Bedford, uno de esos jóvenes de futuro incierto se embarcó por primera vez en un ballenero. Su nombre era Herman Melville y por aquel entonces era un simple profesor con más aire que otra cosa en los bolsillos. Mas tarde se convirtió en escritor y  en una de sus novelas, escondido tras su personaje, pidió a sus lectores: "Llamadme Ismael".  
Así empieza Moby Dick.

Un frío mes de diciembre el joven Ismael llega a New Bedford decidido a enrolarse en un ballenero. Para su suerte o su desgracia el Pequod, un curtido barco capitaneado por el temible capitán Ahab, está listo para hacerse a la mar y acepta a Ismael entre su tripulación.  
Pero lo que nadie espera es que Ahab tiene en mente un objetivo aún más peligroso que llenar las bodegas de aceite de ballena.
En la inmensidad del océano solo piensa en encontrar a Moby Dick, la temida ballena que le arrancó una pierna años atrás, para cobrarse su venganza. En su fanática búsqueda hasta los confines del mundo, Ahab guiará al Pequod hasta su objetivo pero también hacia su destrucción.  


Vista del puerto de New Bedford



Como veis por el resumen, en Moby Dick no falta la intriga novelesca. El principio del libro deja entrever muy buenos momentos de lectura. Conocemos a Ismael y enseguida nos vemos atrapados por la fría atmósfera de la Posada del chorro y sus lúgubres presagios. Empiezan a aparecer personajes cautivadores como el arponero Queequeg, el primer oficial Starbuck o el propio capitán Ahab.  Uno tras otro asistimos expectantes a los preparativos previos al embarque. !Y con que gran sermón despide el párroco a los balleneros! 
Imaginároslo subido a un púlpito tallado como una proa de barco.

La travesía del Pequod, desde Nantucket a su trágico final
Sin embargo una vez embarcados todo cambia. Llegan capítulos que se hacen largos, muuy largos. Pero esta vez no iba a saltármelos; lo que decidí fue hacerme a la idea de que yo también iba a bordo del Pequod.  Como un miembro más de la tripulación debía conocer a que me enfrentaba. Aprender a manejar las cuerdas y el arpón, a remolcar la ballena una vez cazada, y como no a saber sacar su aceite y almacenarlo después en el barco.
Aprendí a tener paciencia, a sentarme junto a  Ismael en cubierta y oírle hablar de las estrellas, o de lo que se siente al hacer la guardia en lo alto de la cofa.  Viví estos instantes, como los momentos de calma que anticipan a la tormenta. Porque de repente, en medio de la aparente paz, alguien exclama "!Por allí resopla!"

Y entonces todo hierve alrededor, los hombres, los botes al agua, las olas al ser removidas por la inmensa ballena. En ese instante uno tiene la certeza de que debe abandonar el Pequod para cazar al animal, pero nadie sabe quién  regresará a él con vida. 

Los peligros de enfrentarse a la ballena
Eso es lo que cuenta Moby Dick, la estrecha línea entre la vida y la muerte. La importancia del coraje y de la solidaridad entre todos los tripulantes del Pequod (y porque no de este barco llamado mundo) ante los peligros a afrontar en el camino.  No importa con que gentes uno comparta la aventura. Ismael traba amistad con el indio Tashtego, con el polinesio Queequeg, con el negrito Pip; gentes de todos los rincones del planeta, de todas las razas y culturas, unidas para llegar a buen puerto. Todos ellos frente al fanatismo y el egoísmo encarnados por  Ahab quién, en su sed de venganza, no duda en poner en peligro a toda su tripulación incluso sabiendo lo inalcanzable de su empresa.

Solo alguien que vivió a bordo de uno de estos barcos puede contar esta historia con tal intensidad. Melville dice a través de Ismael: "Un barco ballenero fue mi Universidad de Yale y mi Harvard". Al leer Moby Dick uno no puede estar más de acuerdo. Melville nos habla de mil cosas, con una maestría y una lucidez increíbles. Durante los  años que recorrió los océanos aprendió  todo lo que rodea a la aventura ballenera, tanto su crueldad como su belleza, pero también la esencia misma de la vida. Todo está en Moby Dick, la religión, la justicia, la ciencia y la Historia.

Porque la parte novelesca del libro está basada en la verídica historia del ballenero Essex. Melville conoció su oscuro final a través de Owen Chase, hijo de uno de los supervivientes de la tragedia, y no dudó en usarlo como inspiración para su novela. Si queréis conocer la historia de primera mano, el testimonio de Owen Chase fue publicado íntegramente por la editorial Alba (aquí).

Al final, como podéis ver, lo que tenemos entre manos es mucho más que una novela; es un homenaje al mar, a sus hombres y a su libertad:     
                                                                   
Herman Melville
"Dejad que América añada México a Texas, y junte a Cuba con Canadá; dejad que los ingleses  invadan la India y que cuelguen su brillante bandera desde el sol; dos tercios de este globo terráqueo son de los hombres de Nantucket. Pues el mar es suyo, lo poseen como el emperador a su imperio [...] Al igual que la gaviota sin tierra, que al atardecer pliega sus alas y se duerme mecida entre las olas, el hombre de Nantucket, al caer la noche, sin tierra a la vista, pliega sus velas y se tumba a descansar, en tanto que, debajo de su propia almohada, se deslizan raudos rebaños de morsas y ballenas."   
                                               
 ¿Os recomiendo entonces el libro? Si claro que si! Pero en absoluto como novela al uso. Si es lo que esperáis encontrar creo que quedareis tan decepcionados como yo la primera vez. 
Os recomiendo leerla durante las vacaciones o en algún momento en el que dispongáis de bastante tiempo por delante. Si una vez embarcados os cansa la travesía abandonad el barco. Estoy segura de que en algún momento llegaran vientos más propicios y conseguiréis llegar hasta el final de un viaje que merece la pena realizar.

PD. Mirad que juego de cartas han sacado (aquí)...¿Quién dijo que había que despedirse del Pequod al final del libro? :)

lunes, 13 de mayo de 2013

Reencuentro en París...


Cae la tarde sobre Notre-Dame
Hola a tod@s! Después de una semana de silencio ya estoy aquí de nuevo. Esta vez tengo una excusa algo más que justificada; una grandísima amiga ha venido a visitarme y como comprenderéis me han faltado horas para poder disfrutarlas con ella. 
Estos seis días se me han pasado tan rápido que ahora tengo la sensación de haberlos soñado. Menos mal que ahora quedan las fotos  y los recuerdos para conservar todos los buenos momentos que hemos vivido.             
El tiempo anunciaba lluvia para toda la semana, pero tuvimos suerte y  al final todo se redujo a la presencia amenazante de las nubes sobre nuestras cabezas. Como todos habíamos visitado ya París en excursiones marathonianas, decidimos disfrutar de tranquilos paseos por rincones más secretos, escondidos a los ojos de los turistas. 


La tour Eiffel en primavera
La primavera es un momento único para pasear por París. No hace demasiado calor y la naturaleza intenta recuperar el espacio que la gran urbe le arrebató hace ya tantos años. Los jardines rebosan de flores y los árboles, mas frondosos que nunca, proporcionan una agradable sombra en las horas más calurosas del día. 

Si tenéis pensado venir a París reservad algunos días para conocer el canal Saint-Martin y el parque de Buttes Chaumont. Justo al ladito de la entrada del Louvre, desviaros hacia el Palais Royal y la cercana Galerie Vivienne.  En su interior parece haberse detenido el tiempo y podréis sentaros a tomar un té con deliciosa pastelería casera (A priori thé).  

Si el cuerpo os pide libros no hay mejor sitio que el universitario Quartier Latin. Perderos por las callejuelas de la Montagne Sainte-Geneviève y sus numerosas librerías.  Una vez las manos cargadas de conocimiento dirigíos de nuevo al Sena. Una parada en  la Ile de Saint-Louis y por un nuevo puente, dirección al Marais con sus tiendas de moda y sus pintorescos negocios judíos. Aquí está el Musée Carnavalet (Museo de Historia de París). La visita, además de gratuita, es perfecta para los amantes del pasado y sus vestigios.
Una vez hecho este recorrido nosotros no pudimos evitar hacer la visita de rigor a las dos grandes damas parisinas. Tanto Notre-Dame como la Tour Eiffel lucen preciosas en esta época del año como podéis ver en las fotos. 


El precioso pueblecito de Honfleur
Como teníamos tiempo suficiente y ganas de aventura decidimos coger el coche y escaparnos a Normandía. Jean y yo ya empezamos a conocer bien la región y queríamos que nuestros amigos se enamorasen de ella tanto como nosotros. Empezamos por Deauville y fuimos remontando la costa hacia el Norte, sin rumbo fijo ni apremios por cumplir con un horario establecido. Con el mar siempre en el horizonte, ante nuestros ojos se iban desplegando prados interminables, donde el verde de la hierba se intercalaba con el blanco y el rosado de las flores de los manzanos. Aquí el hombre es solo un invitado, dejando el protagonismo a la naturaleza y a las plácidas vacas, dueñas absolutas de los prados y del paisaje. 

Paramos en el pintoresco pueblecito de Honfleur y a mi no me hubiese importado terminar aquí mi viaje. Antiguo puerto tradicional, los pescadores normandos han hecho hueco a  numerosos pintores y escritores que han elegido Honfleur como lugar de residencia y de inspiración. Aquí repusimos fuerzas con unas suculentas galettes (crêpes salados) y una sidra casera que bebimos en los tradicionales cuenquecitos de barro.


Acantilados de Etretat y nosotras frente al horizonte
Varios pueblos y bastantes kilómetros más adelante llegamos a Etretat; en ese momento todos quisimos ser gaviotas y poder volar. Frente a nosotros se erigían, desafiando al mar, unos majestuosos acantilados blancos. En medio de ellos se abría una playa de guijarros desde donde la gente comenzaba el ascenso hacia lo alto de las colinas. 
Muchos escalones después nosotros también estuvimos arriba y respiramos. Una robusta iglesia normanda nos dió la bienvenida y el viento del Canal de la Mancha nos llenó los pulmones de mar y el espíritu de ensoñaciones. Frente a nosotros solo el cielo, el mar y la promesa de las costas de Inglaterra un poco más adelante. 

Muchas fotos, conversaciones y risas después empezamos el descenso y continuamos nuestro camino. Ahora el horizonte era la vuelta a las despedidas y a la rutina; pero una parte de nosotros se quedó en esos acantilados. Los cuatro permanecemos allí libres para imaginar nuevas aventuras al otro lado del mar y ligeros para emprender el vuelo siempre que sea necesario.


Noche de lectura
El próximo reencuentro será ya en Alicante (cuento los días para ese momento). Mientras, yo vuelvo a mis libros y a mis lecturas. Tengo varias reseñas listas para compartir con vosotr@s, pero ahora os dejo con el libro que me acompaña en este momento "El país del delfín verde". También tiene el mar como protagonista y de momento no me alejo del Canal de la Mancha. La acción transcurre en la isla de Guernsey en el año de 1840. De momento lo estoy disfrutando muchísimo y si se mantiene así creo que no voy a tardar mucho en poder hablaros de él :)

Que tengáis un muy feliz lunes!

PD. Estefanía ya te echo de menos :(

miércoles, 8 de mayo de 2013

Reto Meribélgica y concurso de Isi


Ha llegado por fin el reto de los retos, el de Meribélgica y no he podido resistir apuntarme. Este año toca ir En busca del autor desconocido. ¿A que suena genial? Entre todos los participantes y los creadores del reto iremos subiendo propuestas para que cada uno de los integrantes encuentre un autor para cada premisa de la siguiente lista:

1.Un autor que haya ganado el premio Nobel de literatura: John Galsworthy
2. Un autor que haya publicado su primera obra en 2013:
3. Un autor de bestseller: Umberto Eco
4. Un autor de no-ficción: Michelle Perrot
5. Un autor que haya muerto hace más de cincuenta años: 
6. Un autor que haya nacido el mismo año que tú:
7. Un autor nacido en Europa:
8. Un autor nacido en África:
9. Un autor nacido en América:
10. Un autor nacido en Asia:
11. Un autor nacido en Oceanía:
12. Un autor que nunca fue publicado en vida:
13. Un autor que haya nacido en la misma ciudad que tú: Azorín
14. Un autor comprometido política y/o socialmente:
15. Un autor que escriba en una lengua que desconozcas: Jón Kalman Stefánsson (islandés)
16. Un autor de vida poco ejemplar: Jack Kerouac
17. Un autor del que nunca hayas leído una obra:
18. Un autor académico de la lengua:
19. Un autor con las mismas iniciales que tú (nombre y primer apellido): Mary Ann Shaffer
20. Un autor que te de rabia: Ildefonso Falcones
21. Un autor clásico que tengas pendiente: Stendhal
22. Un autor que le guste/gustaba/gustaría mucho a tu padre o, en su defecto, a la persona con más autoridad literaria de tu familia (que no seas tú): Victor Hugo
23. Un autor de novela gráfica/cómic/manga: Wataru Yoshizumi
24. Un autor de la lista recomendada de autores:

Aquí tenéis la página del reto para todo aquel que quiera apuntarse o echar un vistazo a las listas de libros de los participantes. Iré actualizando esta entrada hasta completar los 24 autores, tarea nada fácil pero super interesante!

La otra buena noticia de la que quería hablaros es que...Isi organiza de nuevo uno de sus concursos! Podéis llevaros a casa uno de los libros que más ha disfrutado en lo que lleva de año Las normas de la casa de Jodi Picoult; la verdad es que leyendo su reseña tiene muy buena pinta :)
Aquí os dejo la entrada donde Isi detalla todas las normas del concurso. Espero que muchos os animéis a participar!



Y esto es todo por el momento. Que tengáis una feliz semana!

domingo, 5 de mayo de 2013

El regreso de Rosamunde Pilcher

Cuando tenía catorce años mi madre y yo empezamos un coleccionable de dos autoras inglesas: Barbara Wood y Rosamunde Pilcher. Los libros de Barbara estaban encuadernados en rojo y tenían en la portada fotografías de los cinco continentes;  los de Rosamunde  en cambio, con sus cubiertas amarillas, mostraban apacibles paisajes británicos. Recuerdo perfectamente como, en cuanto llegábamos a casa del trabajo o del colegio, preguntábamos a mi abuelita, que vivía con nosotras: ¿Ha llegado alguno nuevo?!.  Resignada, la pobre mujer nos entregaba nuestra "droga" rogando: "!No os pongais a leerlo ahora, que vamos a comer!".  

Desde el primer momento yo me incliné por Wood y sus tramas situadas en el pasado y en los más exóticos lugares del planeta: El Cairo, Camberra, Kenya...
Mi madre, dada su debilidad por Inglaterra, leía una tras otra las novelas de Pilcher al ritmo que llegaban a casa. Nada más terminar "El regreso" me lo puso en la mano y dijo simplemente: "léelo". 
Así fue como conocí a Judith y una historia que ya forma parte de mi misma.


Nancherrow, hogar de los Carey-Lewis
En 1935 Judith Dunbar, una jovencita de 14 años, entra en el severo internado de Santa Ursula.  Acaba de decir adiós a su madre y a su hermana que han ido a reunirse con su padre en Ceilán. Como dicta la tradición, Judith solo podrá reencontrarse con ellos cuando acabe su formación escolar. Cuatro dolorosos años de espera proyectan una dolorosa perspectiva en el horizonte, pero entonces la fortuna pone en su camino a Loveday Carey-Lewis. 

Compañera de Judith en el internado, Loveday vive con su familia en una preciosa propiedad de la costa de Cornualles, Nancherrow. Acogida por los Carey-Lewis como si fuera una más de la familia, Judith encontrará junto a ellos un segundo hogar y creará los lazos que marcaran su vida. Nuevas amistades, reencuentros inesperados, el entusiasmo del primer amor y el dolor del primer desengaño.

Pero fuera de los muros de Nancherrow, donde reinan los sueños y la risa, el mundo se prepara para la guerra. Judith y todos los que la rodean deberán afrontar trágicos momentos y aceptar que tras el conflicto, ya nada volverá a ser como antes.



"La casa en la que pasas tu infancia siempre tiene un olor...una atmósfera. Y cuando menos lo piensas te asalta otra vez, olor a libros viejos, cera, muebles antiguos, comidas caseras...y de repente, vuelves a tener ocho años"

Esa es exactamente la sensación que tengo cada vez que abro este libro, o muchos de los libros de Rosamunde Pilcher. Sientes que vuelves a casa y allí están esperándote los viejos amigos, tu familia, un rincón confortable y tu tarta favorita. La prosa de Pilcher es tan delicada y descriptiva que sientes estar contemplando un álbum de fotos antiguo. En realidad no son tus recuerdos, pero están presentados con tal detalle que te parece haberlos vivido. No son sucesos extraordinarios, solo instantáneas de la vida cotidiana. De esos pequeños milagros que tejemos cada día con las personas que queremos; milagros hechos de confianza, ternura y amor que deben hacer frente a las adversidades que nos presenta la vida.


The green sea por Laura Knight
"El regreso" es para mi la novela de Pilcher donde mejor se recoge la esencia de su escritura. Todo desprende calidez, tanto los personajes como los escenarios. Empezando por Judith que te cautiva desde la primera página. Es imposible no sentir como tuyas sus alegrías y sus sufrimientos; lo único que deseas es que pueda cumplir el sueño que nos confía desde el principio de la novela. "No quería una barca de pesca, ni tampoco un caballo. ¿que quería por encima de todo? Raíces. Un hogar y una familia, y un lugar al que volver, durante toda la vida. Su casa..."  

Ese es el camino que nos guía durante toda la novela, el camino de Judith hacia la madurez, hacia la consecución de su sueño. Un camino que pese a parecer estar destinado a la soledad, tan lejos de su familia,  finalmente está repleto de personajes inolvidables. En el centro de todo, la deslumbrante familia Carey-Lewis con el apuesto Edward, la traviesa Loveday y la generosa Diana al frente. A su alrededor el adorable Jeremy, y el fascinante Gus Callander que sueña con ser pintor en un mundo de guerra... ¿y como olvidar la bondad de la anciana Lavinia, los sabios consejos de la Señorita Catto (la directora de la escuela) o al repugnante Billy Fawcett?
Todos los personajes, hasta el más insignificante, están cuidados y dotados de un realismo aplastante.

Y por no hablar de los paisajes de Cornualles, donde se desarrolla casi toda la acción de la novela, y la  narración de la vida bajo la IIGM. Lées y sientes que estas paseando sobre los guijarros de las playa o entre las flores del jardín de Lavinia.  Parece que tu también estás subiendo la empinada cuesta de Porthkerris al salir de la escuela, con la mochila cargada al hombro. Al mismo tiempo que Judith, tu también entras en casa y saboreas los filetes con salsa de menta y la tarta de limón escarchada. 
Cuando llega la guerra, tu también tiemblas mientras coses cortinas negras para las ventanas, o cada vez que llega un correo ante el temor de recibir  malas noticias. Sueñas con los reencuentros y temes los titulares del programa de radio "Noticias a las nueve".

Este libro es simplemente un momento de felicidad cuando lo empiezas y un ataque de nostalgia cada vez que llegas a la última página. Un libro, que pese a no ser una joya de la literatura, ocupa un lugar de honor en mi estantería. 


Autumn sunlight por Laura Knight
Mi madre puso "El regreso" en mis manos, como tantos otros tesoros a lo largo de mis 26 años. Cada vez que lo abro vuelvo con ella a mi casa, a nuestras lecturas compartidas y a nuestras risas descontroladas. 
Se que le debo demasiado, a pesar de que ella nunca pide nada a cambio; pero tengo una promesa que no será capaz de rechazar. Algún día iremos juntas a Cornualles, miraremos el mar desde sus acantilados, mojaremos nuestros pies en las calas y comeremos sandwiches sentadas en una roca de la playa. Será como estar en una novela de Rosamunde Pilcher, pero  seremos nosotras las únicas protagonistas.

PD1. Te quiero mamá.
PD2. Laura Knight fue una pintora impresionista inglesa casada con el también pintor Harold Knight. Formó parte de la llamada Newlyn School. Echad un vistazo a las pinturas del matrimonio, son una preciosidad.

viernes, 3 de mayo de 2013

La corte de Carlos IV de Benito Pérez Galdós

Antes de hablar de Gabrielillo, de Inés, de Chinitas o de Amaranta, colocaros la capa o la mantilla y paseemos. Corre el año de 1807,  Madrid y sus habitantes andan revueltos. Cosa nada excepcional a decir verdad, y es que ¿acaso se han visto  las calles de nuestro país silenciosas y apacibles por mucho tiempo? (ver vídeo)

Aquel Madrid como habéis visto estaba lleno de nobles, de soldados, de pícaros y artesanos. A los madrileños de cepa se les unían oriundos de todos los rincones de la Península en busca de trabajo y de hacer fortuna. Gabriel, nuestro joven protagonista gaditano, es uno de ellos. 

Después de haber sufrido en primera persona el desastre  de Trafalgar, Gabrielillo trabaja ahora para una conocida actriz de la capital, Pepita González. Gracias al incesante ir y venir por los corrillos de Madrid, cumpliendo con los recados de su ama, el joven pronto se codea no solo con el pueblo llano sino también con poderosos miembros de la Corte. Deslumbrado por la que será su nueva ama, la condesa Amaranta, y el mundo en que esta se mueve, Gabriel pronto olvida su amor por la sencilla e inteligente Inés y las motivaciones honorables que siempre habían guiado su vida. De la mano de la condesa será testigo de las intrigas que amenazan la estabilidad de la monarquía y del pueblo que depende de ella.


El Madrid de 1807
Pero cuando Gabriel se da cuenta de la verdadera naturaleza de los negocios de la Corte y de las bajezas que son necesarias para llegar a hacerse un nombre en ella,  volverá la espalda a ese mundo corrompido, para regresar al lugar humilde y honesto al que pertenece.




Cuando en 1873 Galdós acomete la gran empresa literaria de "Los episodios nacionales", lo hace con la intención de ser a un mismo tiempo, literato,  historiador y cronista. Tantos años de escritura dieron como resultado cuarenta y seis novelas históricas que abarcan practicamente todo nuestro siglo XIX. A simple vista puede parecer una lectura tediosa que dificilmente pueda interesar a mas publico que el apasionado por la Historia. Pero no os engañéis, Galdos es ante todo novelista, un grandisimo novelista. ¿Quereis acción? La tenéis. ¿quereis intrigas, romance, sátira, critica social y humor? Pues todo, absolutamente todo, tiene cabida en los Episodios Nacionales.

La familia de Carlos IV, de Goya
En "La Corte de Carlos IV", dejamos atrás la acción trepidante de Trafalgar, para adentrarnos en el mundillo de las intrigas palaciegas. Utilizando como base histórica  la Conjura del Escorial, Galdós transmite al lector la atmósfera viciada de unos días en los que la crisis política y la deriva moral estaban a la orden del día. 
La Corte completamente dividida en dos bandos en torno a las figuras de Godoy y el príncipe Fernando, estaba más preocupada en mantener o en conseguir el poder, que en buscar una salida a la terrible situación que atravesaba España. Un país debilitado, listo para ser engullido por la gran potencia de la época, la Francia de Napoleón. 

Así habla Galdós de este asunto a través del sabio afilador Chinitas (mi personaje preferido):
"Esa gente de arriba es muy ambiciosa y hablando mucho del bien del reino, lo que quieren es mandar; tenlo presente Gabrielillo"

Y es que si por un lado tenemos las intrigas de la Corte, Galdós quiere abarcar al conjunto de la sociedad. Por eso como si de un teatro se tratase mueve a Gabriel de un escenario a otro y a nosotros con él. A veces escondido entre bambalinas observa, otras cuando es requerido interviene y hace evolucionar la trama. Así personajes nacidos de la imaginación de Galdós, se mueven por plazas, teatros y palacios codeándose con todas las clases sociales; el autor ilustra así el sentir de todo un pueblo, desde su rey hasta el más mísero de sus habitantes.

Tenemos personajes del pueblo, que pese a su falta de educación, son los más lúcidos observando la realidad que les rodea. Chinitas e Inés serán el contrapunto a ese Gabriel, que cegado por el esplendor del poder, se olvida de que el honor y el mérito es lo que debe guiar la vida de un hombre:
"Verdad es que antes se necesitaba ser hombre de ciencia para medrar; pero hoy chiquilla (dice Gabriel a Inés), ya ves lo que pasa. No es solo Godoy; son cientos de miles los que ocupan altos puestos sin valer maldita de Dios la cosa".


Amaranta y Lesbia
Y así en este escenario, que tiene más tintes de tragedia que otra cosa, todo el mundo espera y va tomando posiciones. Los cortesanos van medrando de uno a otro lado para ver cumplidos sus intereses , y el pueblo, con el sentimiento de estar abandonado a su suerte, se deja engañar con la esperanza de que el futuro rey Fernando saque al país del atolladero en el que está metido. Solo unos pocos, con la inteligencia y el instinto alerta, ven con recelo como las tropas francesas, cada vez más numerosas, se van instalando en España.

"El héroe del siglo (refiriéndose a Napoleón), que conocía España por sus reyes, por sus ministros , y por sus usías, quería saberlo todo y no sabía nada. Su equivocación acerca del país  que iba a conquistar se explica fácilmente: supo sin duda, lo que decían  doña Ambrosía, don Anatolio, el padre Salmón y otros personajes; pero !ay!, no oyó hablar al amolador". 

Esta cita recoge claramente lo que sucederá en el próximo episodio; el pueblo español, representado en la cita por el amolador Chinitas, tomará en sus manos la defensa del país que sus dirigentes abandonaron.

Conforme habéis ido leyendo estas lineas habréis observado que el episodio no es solo una novela al uso. Además de la vida de los personajes, con sus amoríos, alegrías e infortunios, Galdós quiere llevar al lector muchísimo mas allá. En "La corte de Carlos IV" se encarga de ilustrar la desidia y la corrupción; en otros episodios otros males o virtudes tomarán el relevo. Porque esa es la grandeza de la obra de Galdós, ayudándose de la novela, deja al descubierto unos males endémicos de la sociedad española, que aún hoy asolan nuestra realidad. Basta con abrir un periódico para darse cuenta de ello.

Don Benito
Tenéis al alcance de vuestra mano conocer el origen de muchas de nuestras miserias. De la mano de Galdós descubriréis que la España del siglo XIX puede ofrecernos deliciosos momentos de lectura, y sobre todo tendréis la posibilidad de disfrutar de la mirada aguda e inteligente de uno de los más grandes escritores de la lengua castellana.

Solo me queda darle las gracias a Mónica por su fantástica organización; a Isi por haberle dado el relevo y estar siempre detrás de tan buenas iniciativas y a Loque por ser la inspiradora del proyecto :)